Saturno, el rey del Karma con los Nodos del Karma en una sinastría.


Sabemos que Saturno no es un planeta fácil y, al contrario de lo que muchas personas creen, al ser un planeta considerado como maléfico para la Astrología tradicional, en una sinastría (la superposición/comparación de dos cartas natales) es el pegamento cósmico que puede sostener o romper un vínculo pues él además de ser el planeta kármico por excelencia, también es el planeta del compromiso. Cuando el Saturno de una persona toca algún planeta, asteroide, punto o ángulo en la carta natal ya está siendo un indicador kármico.

De hecho, cuando Saturno está presente no hay manera de no sentir su influencia inmediatamente ya que Saturno es el planeta más serio pues él representa y pide esfuerzo, disciplina, estructura y persistencia. Pero, también representa los límites, las frustraciones y los miedos que tenemos que superar. En cuestión de sinastría y relaciones kármicas (predestinadas), Saturno siempre está presente y su influencia es aún más fuerte si está conectado con los Nodos del Karma, estos dos puntos matemáticos que están ligados a nuestra Luna natal y son dos, el Nodo Norte conocido como Rahu y el Nodo Sur conocido como Ketu. Como estos dos puntos forman un "tubo" si Saturno está conectado con el Nodo Norte, está también conectado con el Nodo Sur y viceversa.


Rahu, el Nodo Norte está conectado con el "futuro" y con nuestro propósito de vida. Este punto muestra las tareas que habremos de dominar para evolucionar y cumplir con lo que nuestra Alma vino a hacer a este plano y Ketu, el Nodo Sur, está conectado con el pasado pues en él está escrito todo nuestro bagaje kármico, al igual que nuestras memorias.


Como dijimos, si Saturno está conectado con alguno de estos dos puntos por ende está conectado también con el otro pues son un tubo: dos caras de la misma moneda. Por ejemplo, si en una sinastría el Saturno de la persona A está en conjunción al Nodo Norte de la persona B, por ende estará en oposición al Nodo Sur. Saturno en si conectado con ambos Nodos ya habla de relaciones o experiencias predestinadas; estando en conjunción al Nodo Norte hablará de una experiencia que se tendrá que vivir sí o sí, dure lo que dure y que en definitiva no se olvidará pues no olvidemos que él es el Gran Maestro. Son esos vínculos que quizá jamás se olvidan pues dejan lecciones muy importantes para ambas partes. Como el Norte representa el futuro, aquí los factores externos, el karma y el libre albedrío tienen mucha influencia mientras que con el Nodo Sur estaríamos hablando de un reencuentro, de conexiones que vienen de otras vidas en donde algo quedo pendiente y en esta, de la forma que sea debe resolverse, disolverse, concretarse o cristalizarse. Como el Norte representa el futuro y este siempre es desconocido, puede ser energía de miedo; es decir, la persona Norte puede sentirse intimidada, limitada o tenerle alguna especie de miedo a Saturno, quien llegaría a "imponer" simplemente con su presencia. Cómo se desenvuelva esa relación depende del tipo de vínculo que sea. Claramente no es lo mismo analizar un vínculo entre padre e hijo por ejemplo, que entre dos personas en donde hay o podría haber un vínculo amoroso. De todos modos, sea el tipo de vínculo que sea con Saturno y los Nodos el pasado siempre está envuelto: hay algo de el que se tiene que resolver o que bien podría impedir que la relación avance o madure; es muy común que algún tipo de factor externo (como el tiempo) esté siempre en medio. Cuando Saturno está envuelto en una sinastría, hay un factor muy importante a considerar en ambas partes, independientemente del vínculo que sea: la edad y la madurez emocional de cada uno. Siendo Saturno el rey del Karma y los Nodos, los puntos más kármicos, estos contactos sugieren una relación altamente kármica en donde las dos partes tendrán algo que aprender pues hay un propósito para ambas partes, en donde el objetivo es la evolución personal de cada que se da a través del otro y, generalmente sugiere una relación nada fácil y depende de muchos factores como lo mencionado más arriba: la edad, la madurez emocional, el tipo de vínculo que sea, la capacidad y las ganas de comprometerse de cada una de las partes, de las circunstancias y sobre todo de la afinidad que exista entre ambas partes; es decir, ideales, puntos de vista y/o objetivos en común.


Lo que sí podríamos decir de este tipo de contactos es que habla de dos Almas que anteriormente ya se habían conocido y desde antes pactaron reencontrarse en esta vida. La relación tiene el potencial de evolucionar y convertirse en algo sólido y/o maduro pero también se ha visto en la práctica que son lazos que no llegan a ser lo que alguno de ambas partes o las dos idealizó o esperaba y, si este fuera el caso cuando pasa el tiempo, ambos entienden el por qué.